Mi manera de trabajar

El proceso de tinte

Solo uso tintes con el sello OEKO-TEX y que sean libres de metales pesados. Además, mi manera de teñir hace que no queden residuos de color en el agua una vez esta se descarta (después de teñir muchas veces con ella).

Los tintes ecológicos no son tintes naturales, y aunque tengo una larga experiencia con ellos, ya no los uso. A medida que mi negocio fue creciendo me di cuenta de que estos tintes, sin una infraestructura adecuada, gastan muchísima agua, con lo que no me hacían sentir cómoda. Según como se usen no son tan ecológicos como pudiera parecer. Los tintes que uso son ácidos (sintéticos) pero ecológicos.

Intento usar la mínima cantidad posible de agua, guardo el agua usada y la vuelvo a utilizar varias veces antes de descartarla. Normalmente tiro el agua solo cuando no voy a teñir en una temporada, mientrastanto la voy reaprovechando cada día.

Para que el color se fije en la lana se necesita que el agua tenga un pH específico, cosa que consigo con aditivos de grado alimentario (que no son peligrosos para humanos, animales ni plantas). Una vez terminado el proceso, compenso el pH para asegurar que no se daña el medio acuático.

Los productos que utilizo para lavar la lana antes y después de teñirla son ecológicos y sin perfumes. 

Las fibras

Mis lanas vienen de distintos lugares, echa un vistazo a la página de las bases, donde lo explico para cada una. 

Por desgracia, en nuestro país la lana está muy mal valorada, todavía hay pocos productores locales que puedan garantizar una producción continuada de una misma base. ¡Pero los hay! ONDINE fue mi primera base local, y luego llegaron TERRA, SOL y AYRE. Espero seguir sumando muchas más!

Todas mis bases son libres de maltrato animal (mulesing free). En estos momentos el mulesing está prohibido en la mayor parte del mundo, excepto en Australia. Mis bases con merino provienen de Argentina, Uruguay y España, donde esta práctica está prohibida.

El mulesing solo se hace en ovejas (y prácticamente solo en ovejas merinas), así que obviamente todo lo que sea seda, alpaca, y ya no digamos fibras vegetales, estarán SIEMPRE libres de mulesing. 

El superwash es un tratamiento de las fibras con escamas (básicamente la lana de algunas razas de oveja) que evita el afieltrado y también las hace más idóneas para el tinte. Este tratamiento genera un residuo que tiene que ser reciclado correctamente. Las lanas que uso se han tratado bajo normas estrictas de control de contaminación de las aguas residuales en una planta con certificación OekoTex de circuito cerrado.

Biodegradabilidad

A excepción de la porción de nylon y poliamida en mis bases de calcetines, todas las fibras que uso son naturales, y por tanto biodegradables si están en el medio adecuado. Las lanas que tienen tratamiento superwash también son biodegradables completamente.

Las fibras como el nylon y la poliamida NUNCA son biodegradables, si acaso se deshacen muy rápidamente y se convierten en microplásticos, permaneciendo en el medio sin descomponerse.

En este momento no tiño ni algodón ni lino, aunque en otras épocas sí lo he hecho. Los tintes y las técnicas que se usan con fibras vegetales son totalmente distintos a los que uso con fibras de origen animal, y este es un cambio que en este momento no me planteo hacer.

NO uso bambú. El bambú es una viscosa (igual que la fibra de rosas, de soja, de loto, de plátano, etc.), que aunque tenga una base de origen vegetal, se ha desnaturalizado de tal manera que muchas veces hasta deja de ser biodegradable. Su producción genera muchos residuos químicos y emplea una cantidad desmesurada de agua. Existiendo alternativas maravillosas prefiero no usar este tipo de fibras manufacturadas. Ojalá un día se produzca de forma más ecológica, entonces estaré encantada de cambiar de opinión.